8.2.11

El peregrino y la montaña

Tenían que venir los fantasmas a hacerle compañía. No había otra ayuda que le confortara, y realmente tampoco este séquito lo conseguía en absoluto. Las presencias espectrales solo le inquietaban. Era todo melancolía y postración en aquella atmósfera que le oprimía. Recordaba otro tiempo en que esos espíritus habían transitado su nación con cuerpo y alma. Si volvían a errar por allí parecerían duendes o algún otro tipo de ser sin esencia. Y no andarían ya la misma tierra ni época que habían dejado atrás para siempre. Un mundo idealizado que le resultaba lejano e irrecuperable.

Él, ante todo, quería dejar atrás la vida de chamán. Se desharía de esos trapos viejos y dejaría de empuñar su báculo. Ahora pues, tendría que, o bien bajar la montaña, o bien atravesarla. La primera opción parecía bastante asequible. Podría hacerlo rodando o simplemente dejándose caer. Si, por el contrario, tomaba la determinación de cruzar la roca se arriesgaba a no conseguirlo y volver a encontrarse en el punto de partida. Si conseguía atravesar el peñasco, ya fuera pasando por encima de él o haciéndolo reventar, ganaría experiencia para el resto del viaje.

Decide peregrino... decide...
ansiamos conocer tu destino.

15.12.10

Irregular

Unas veces bien, otras mal. Subidas, bajadas. Montaña rusa de emociones y pensamientos. Altibajos que, por suerte, no llegan a hacerle a uno comerse el suelo. Ya no se precisa más andar arrastrando los dientes. Puede que sea porque no queden, puede que sea porque las piernas están fuertes y se controla el equilibrio.

Dando tumbos se regresará a la carretera, en cuanto se abandone el arcén. Pero ahora hay un quitamiedos instalado, uno que la experiencia puso ahí y le quitó emoción a eso de conducir...

A veces uno hasta se quiere despeñar.

3.12.10

Quedó en nada, como todo. Como un oscuro que pasa a claro, ¿o es al revés? Seguro que no...

Caen como moscas. El gas, la llama, pararte a saborearlo, tranquilidad...
El día más soleado llega y ¡que puto frío después!
El final, la decadencia...
Colillas machacadas en el vertedero.

Vivir puede matar

2.12.10

Las crónicas de nada

El aire caliente que eleva pequeños trozos de papel sobre una hoguera, a mi también me elevaría un poco de calor.

Si estás flotando, espera la caída.

Salvaje voluntad

Esos agujeros... ahí estaría la cama... o aquí vivía antes algún ser un poco psicópata. Un poco como todos. Uno que sacó de sus adentros algo más que tripas. Uno que tocó un hilo y cambió el resto del transcurso de la historia. Historias inabarcables.

Fluye la energía, fluye la fuerza de tus actos. A todos tocas y de corinto impregnas sus sueños. El color de tu aura está en los ojos ajenos. Tú eliges quién es quién, tú decides qué es qué.